Se describe la relación entre la cabeza y el corazón, donde la primera permanece serena y la segunda se deja llevar por las emociones. El corazón es descrito como un órgano que bombea letras de boleros y comedias románticas, manteniendo a la persona viva con su percusión constante. La seriedad se asocia con la parte racional del cerebro, donde habitan los pensamientos abstractos y limpios.

Se menciona que se ha divorciado lo racional y lo emotivo, lo que lleva a invalidar los argumentos de quienes muestran sus emociones. Para más información, se puede consultar la publicación original, que ofrece una reflexión más profunda sobre esta relación entre la razón y la emoción.