Se ha producido una crisis humanitaria que ha puesto de relieve la deshumanización de ciertos grupos. La situación ha llevado a cuestionar la relación con países cercanos, como Marruecos. La forma en que se gestiona esta relación ha sido objeto de reflexión, destacando la tendencia a ignorar o despreciar a los vecinos.

La crisis ha consistido en naturalizar la deshumanización, lo que ha generado preocupación. Se ha señalado que el racismo se ha infiltrado en la concepción de España, lo que ha llevado a una falta de empatía hacia los demás. La relación con países como Portugal y Francia también ha sido objeto de análisis, destacando la necesidad de mejorar la convivencia y el respeto mutuo.

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