La crisis del sistema educativo ha experimentado un episodio que ha elevado la sospecha de que la educación no ha mejorado en los últimos cuatro años, sino que ha empeorado. La manipulación del protocolo para las pruebas PISA ha sido un factor clave en esta situación. Se ha descartado al 23% de los candidatos preseleccionados para los exámenes de matemáticas y comprensión lectora, lo que sugiere que los resultados habrían sido aún más lamentables que los de hace cuatro años.

Se puede encontrar más información sobre esta situación en la publicación original. La crisis educativa parece haber afectado a la confianza en el sistema, aunque no se proporcionan detalles adicionales sobre las consecuencias específicas. La situación es preocupante y puede tener implicaciones para la educación en general.