En el marco de una tensa relación entre Japón y Rusia, se ha producido una nueva fricción. La visita del presidente ruso a una isla disputada ha generado una protesta formal por parte del Gobierno de Japón. La isla en cuestión forma parte de un archipiélago cuya soberanía es reclamada por Tokio.

Este territorio fue ocupado por Rusia al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Se desconocen más detalles sobre las consecuencias de esta visita, pero se puede obtener más información en la fuente original. La situación se complica aún más por la realización de maniobras navales y lanzamientos de misiles en la región.