Un hombre ha pasado veinte años asistiendo diariamente a una fundación médica. Aunque no es médico, participa en una media de doce consultas diarias. Su función es crucial para ciudadanos chinos que necesitan traducciones para entender a sus médicos y realizar trámites.

Su identidad es conocida por el personal de la fundación, pero prefiere mantener su nombre en privado. La fundación cuenta con traductores propios, generalmente por teléfono, pero este hombre ofrece un servicio valioso para garantizar la atención adecuada a los pacientes chinos. Más detalles sobre su trabajo y función están disponibles en la publicación original.