Un tabernero intentó abrir un bar para gente del lugar en un paseo conocido por atraer a muchos visitantes. Sin embargo, su intento fracasó. Ahora, el tabernero tiene una taberna en otro lugar, donde puede encontrar a gente del barrio tomando café o bebidas a media mañana.

El tabernero parece estar contento con su actual establecimiento, pero tiene una visión pesimista sobre el paseo donde inicialmente quiso abrir su bar. Señala que el paseo está condenado y que no hay forma de salvarlo. Más detalles sobre la situación están disponibles en la publicación original.