En el ámbito de la fotografía, se presenta una exposición que combina lo cotidiano con lo ominoso. La imagen de una ballena sobre una lona azul, con rastros de sangre, llama la atención por su violencia sorda. Esta escena, que parece sacada de un cine de género, es solo una de las muchas imágenes que se exhiben.

La exposición es obra de Park Chan-wook, un conocido director de cine. Sus fotografías reflejan una mezcla entre lo banal y lo inquietante, como un ramo de flores asfixiándose en una funda de plástico o la mano de un maniquí surgiendo de un radiador. Para conocer más detalles sobre esta exposición, se puede consultar la fuente original, que ofrece una visión más profunda de la obra de Park Chan-wook como fotógrafo.