La pregunta surge cuando ocurren tragedias: ¿por qué siempre falta algo? La respuesta parece ser la misma en cada ocasión, pero hay una excepción notable. Algunas posiciones parecen estar exentas de la escasez que se denuncia.

Esto plantea dudas sobre la priorización de recursos. Es momento de evaluar cómo se asignan los recursos y distinguir entre lo esencial y lo secundario, ya que la prevención depende en gran medida de las decisiones presupuestarias.