Una frase puede convertirse en un negocio lucrativo si se registra adecuadamente. Un ejemplo de esto es el saludo de un cantante que se volvió viral y luego se utilizó en una campaña publicitaria. La repercusión de este momento viral llevó a su registro ante una oficina de patentes y marcas.

Este caso demuestra que las marcas no son exclusivas de productos o eslóganes publicitarios. Otras personas también han registrado frases como marcas, como una concursante de un programa de realidad que registró un grito que se hizo famoso. Más detalles sobre estos casos y las implicaciones de registrar frases como marcas están disponibles.