Un amigo diseñó un viaje al pasado para recrear un desayuno veraniego de su infancia. El plan incluía ver Xena, la princesa guerrera, mientras disfrutaba de un vaso de leche con galletas favoritas. Los preparativos llevaron varios días, pero la magia solo duró un cuarto de hora.

La decepción llegó cuando los efectos especiales anticuados y la trama simple del capítulo desinflaron el esperado deleite. El regreso al presente fue abrupto, con una carpeta de informes del trabajo esperando en el escritorio. Más detalles sobre esta experiencia están disponibles en la publicación original.

La historia cuenta cómo la nostalgia y la realidad chocan en este intento de revivir un momento de la infancia.