La idea de un pueblo unido ha sido fundamental en el catalanismo político durante las últimas cinco décadas. Se consideraba que cualquier persona que viviera y trabajara en una región específica formaba parte de este pueblo, sin importar sus orígenes o lengua. Esta noción surgió como una estrategia para evitar divisiones en un país con una gran diversidad.

Más información sobre esta idea y su posible evolución está disponible en la publicación original.