La situación de convivencia se ve afectada por la llegada de migrantes y la tensión social que sigue. Esto sugiere que hay una fractura más profunda que trasciende la cuestión migratoria. Se cuestiona si un actor exterior ha identificado las debilidades de la sociedad y las está explotando.

No hay pruebas de una operación diseñada para provocar violencia, pero tampoco se puede descartar la posibilidad de presión indirecta. La estabilidad política se ve afectada por estos acontecimientos. Es importante considerar si se están anticipando las estrategias que podrían explotar las debilidades del país.

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