Algunas personas que promueven la no violencia sienten que la crispación les afecta interiormente. Esto puede llevar a sentimientos de frustración y agresividad. Un ejemplo de esto es la reacción a un demagogo que provoca a manifestantes.

La situación puede volverse aún más tensa cuando figuras públicas hacen comentarios inapropiados. La violencia puede ser contagiosa y afectar a aquellos que buscan la paz. Algunas personas pueden sentir la tentación de responder con agresividad cuando se enfrentan a situaciones provocativas.

Más información sobre esta cuestión está disponible en la publicación original.