Alguien compartió su experiencia con el yoga, después de unirse a clases en un momento de gran ansiedad. En ese entonces, la ansiedad era una constante en su vida diaria, desde el momento en que se levantaba hasta la hora de dormir. Fue convencido por amigos que habían probado el yoga y decidieron darle una oportunidad.

La experiencia no fue del todo positiva, ya que fue "echado" de las clases de yoga, aunque de manera amable. Se dio cuenta de que su concepción del ejercicio y el deporte era un poco errónea, ya que creía que si no se sudaba mucho, no era un ejercicio válido. Más detalles sobre esta experiencia están disponibles en la publicación original.