Este verano, han surgido varios vídeos que muestran a grupos de peregrinos entrando a una ciudad, demostrando un comportamiento que cuestiona el impacto del camino en su personalidad. A pesar de que se supone que el camino les hace más reflexivos y conscientes, estos grupos se ven berreando canciones de charanga e intimidando a los peatones. Se les observa emborrachándose en bares de la zona y luego orinando en las esquinas del casco histórico.

Este comportamiento ha generado cierta controversia y se puede encontrar más información al respecto en la publicación original. Para conocer más detalles sobre este tema, se puede consultar la fuente original, que ofrece una visión más profunda del asunto.