En el gobierno actual, la mayoría de los ministros carecen de creencias religiosas. Este es un patrón común en gobiernos europeos con tendencias progresistas. El presidente del gobierno también se declara ateo, al igual que la gran mayoría de sus ministros.

Más información sobre este tema puede encontrarse en fuentes como El País, que ofrece una visión más detallada de la composición religiosa del gobierno y su posible impacto en las decisiones políticas.