En el año 1926, un cambio significativo ocurrió en la forma en que se organizaba el trabajo. Esto sucedió cuando un empresario estadounidense decidió implementar una semana laboral más corta. La medida tuvo un efecto dominó y pronto se expandió.

En Estados Unidos, se redujeron las horas de trabajo en dos ocasiones, primero a 44 horas y luego a 40 horas, en un lapso de dos años. Pueden encontrar más detalles sobre este tema en la fuente original, que explica cómo este cambio impactó al mundo y qué lo motivó.