En el estado de Texas, una situación difícil afecta a tres hermanos. Estos jóvenes, de 16, 15 y 13 años, enfrentan un futuro incierto. Su vida cambió drásticamente después de que sus padres fueran deportados.

La preparación para el regreso a la escuela es un desafío adicional para ellos. Deben ocuparse de pagar la renta y encontrar comida. También buscan una forma de visitar a sus padres en México.

Más detalles sobre la historia de estos hermanos están disponibles en una publicación de El País. La situación de estos jóvenes es un ejemplo de las dificultades que enfrentan algunas familias en la región.