La muerte de Maricarmen Abascal ha tenido un impacto significativo en un grupo de personas que se encontraban reunidas. La noticia de su fallecimiento cayó como un golpe seco y provocó un minuto de silencio. Las personas presentes estaban debatiendo sobre la organización de un campamento cuando se enteraron de la noticia.

La historia de Maricarmen se ha convertido en un símbolo de la crisis de la vivienda. Se ha expresado tristeza y frustración por la situación en la que vivió Maricarmen durante sus últimos días. Una joven habló con la voz quebrada sobre la injusticia de su situación.

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