Una situación desesperada se desarrolla alrededor de una mujer de 93 años que sufre de alzhéimer y tiene problemas de movilidad. Su futuro es incierto, ya que se enfrenta a la posibilidad de dejar su hogar. La casa en cuestión fue construida por ella y su familia, y ha sido su residencia durante la mayor parte de su vida.

Un negocio fallido de su hijo ha llevado a esta situación, ya que la vivienda se utilizó como aval. Ahora, un fondo de inversión es el propietario de la casa. Más información sobre este caso está disponible.

La fecha límite para el desahucio se acerca, y la situación de la mujer es cada vez más precaria.