En Madrid, se ha producido un descenso significativo en el número de quioscos en la última década, llegando a reducirse a la mitad. A pesar de esta tendencia, algunos quioscos están experimentando una especie de resurrección gracias a la venta de productos como café de especialidad, vinilos y bisutería. Los quioscos siguen siendo objeto de interés para vecinos, turistas y transeúntes, que los miran con curiosidad.

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