Un coleccionista europeo adquirió un fósil que podría tener relevancia para la investigación científica. El paleontólogo argentino Federico Agnolín tuvo contacto con este coleccionista, quien afirmó que el fósil resolvía el origen de las víboras. Sin embargo, el coleccionista decidió guardar el fósil en privado, lo que limitó su acceso a la comunidad científica.

Se sabe que este no es un caso aislado. Recientemente, una colección de fósiles del Jurásico fue vendida a un museo en Abu Dabi. Los expertos consideran que esta venta supone una pérdida significativa para la investigación.

Más detalles sobre estos casos están disponibles en la publicación original.