La cantidad de alumnos con origen migrante ha aumentado significativamente en una década. Ahora representan uno de cada cinco estudiantes de 15 años, lo que supone un aumento del 85%. Esto plantea un reto para los sistemas educativos, ya que muchos de estos estudiantes enfrentan factores de vulnerabilidad adicionales.

La diferencia lingüística en el hogar y la escuela es uno de los desafíos que deben superar. Los datos disponibles sugieren que la incorporación de estos estudiantes en las comunidades es más complicada debido a estos factores. Más información sobre este tema se puede encontrar en el Informe PISA, que proporciona una visión más detallada de la situación.