La concentración de dióxido de carbono en el aire ha alcanzado un nivel preocupante, llegando a 600 partes por millón. Esto puede parecer beneficioso para las plantas al principio, ya que les proporciona más oxígeno y las hace crecer sin control. Sin embargo, este aumento de gases de efecto invernadero también tiene un lado negativo, ya que recalenta el planeta y provoca la pérdida de agua en la atmósfera.

Esto a su vez afecta a los bosques templados, que comienzan a clarear y a ser reemplazados por especies más resistentes a la sequía y al calor. Se sabe que este proceso está ocurriendo a un ritmo acelerado, pero para obtener más detalles es necesario consultar la fuente original.