La violencia y la ceguera política desempeñaron un papel importante en la llegada al poder de grandes totalitarismos fascistas en Europa. Esto se debió a un proceso complejo que involucró a varios líderes, como Mussolini, Hitler y Francisco Franco. La historia podría haber sido diferente si se hubieran tomado medidas para evitar su ascenso.

Se sabe que las grandes potencias democráticas occidentales no previeron lo que estaba por suceder. La situación se volvió cada vez más complicada y no se pudo controlar. Más detalles sobre este tema están disponibles en la publicación que lo trata.