Una agrupación de mujeres ha decidido cambiar sus normas para permitir la entrada de solteras y divorciadas. Hasta ahora, solo las mujeres casadas por la Iglesia podían unirse. La decisión se tomó en una asamblea general extraordinaria, en la que la mayoría de las 140 integrantes apoyaron la reforma.

La modificación de los estatutos aún debe ser ratificada por el arzobispo de Valladolid. Se mantiene el requisito de que las mujeres deben estar bautizadas para ser parte de la agrupación. La reforma es un paso hacia la modernización de la agrupación, que cuenta con una rica historia.

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