Un cierre de centro de moderación de contenidos afectó a miles de trabajadores. La empresa responsable del centro, que trabajaba para Facebook e Instagram, tomó la decisión de cerrar sus operaciones. El sindicato FIST cuestionó la legitimidad de este cierre, argumentando que se vulneraron derechos fundamentales de los empleados.

Se presentaron demandas individuales por diferencias salariales y problemas de salud mental relacionados con el trabajo. El sindicato considera que el cierre fue una reacción a estas demandas. El número de trabajadores afectados es significativo, con más de 2.000 personas perdiendo su empleo.

Más información sobre este caso está disponible en la publicación que informó sobre el tema.