En algunas viviendas, disfrutar del jardín o la terraza sin ser observado puede ser un desafío. La orientación y la altura de la vivienda pueden hacer que esté expuesta a miradas indiscretas desde la calle o desde espacios comunes como la piscina de la comunidad. Se busca una solución para aumentar la intimidad en estos espacios sin renunciar a la estética.

Una posible opción son las vallas de privacidad hechas de materiales flexibles como el cañizo, que ofrecen una solución sencilla y barata sin necesidad de obras. Para obtener más información sobre esta solución y otras opciones para mejorar la privacidad en el jardín o la terraza, se puede consultar la publicación original en El País.