La necesidad de dormir es una característica común en todo el árbol de la vida. Los científicos han encontrado genes que regulan el sueño en organismos tan simples como algas unicelulares y bacterias. Estos genes también están presentes en animales actuales, lo que sugiere que el sueño ha estado siempre presente.

La idea de dormir ocho horas diarias se impuso con la industrialización y la luz artificial. Antes de esto, no había un patrón de sueño universal. La diversidad en el sueño es grande, tanto entre especies como entre comunidades humanas.

Más información sobre este tema se puede encontrar en un trabajo publicado en Brain Medicine, que relaciona la aparición de trastornos del sueño con el estilo de vida moderno.