Un aspirante a fotógrafo capturó un acontecimiento histórico, pero no supo rentabilizarlo. Su historia se resume en una cuartilla y media que entregó en una cita. En ese escrito, justifica haber preferido escribir porque es terrible contando las cosas.

La peripecia de este fotógrafo lo llevó a ser olvidado durante años, pero una casualidad lo devolvió a la luz. Ahora, ocupa un lugar privilegiado en un museo. Se puede encontrar más información sobre la historia detrás de esta foto en la publicación original.

La cita en la que se entregó la historia tuvo lugar en un café, donde se compartió la experiencia de este fotógrafo que logró capturar un momento importante.