María Blanchard, la gran dama del cubismo , llevaba ya dos años en París, gracias a varias ayuda...
María Blanchard, la gran dama del cubismo , llevaba ya dos años en París, gracias a varias ayudas institucionales con las que de manera casi heroica se pagaba la casa y las pinturas, cuando regresó de visita a España para pasar un tiempo en Granada en 1911. “Se pasaba el día pintando en la Alhambra”, escribe su sobrina Regina en una carta fechada en 1976. Cuando volvía a la casa familiar, en el Carmen del Moro, hoy monumento nacional, pintaba a esa niña que en el mismo texto calculó que tenía entonces “unos cuatro o cinco años”.
Terminó el cuadro, se acabó la estancia temporal y Blanchard volvió a París. Ya nunca hizo el viaje de vuelta a España. Aquella pintura, sin firmar, pero sobradamente autentificada, hizo también su particular recorrido por las casas de la familia heredera, los Miguel Barahona.
Más de un siglo después, los descendientes de la niña Regina y la artista han decidido donar la pieza al Museo del Prado.
More stories from our newsroom
Recent reporting and curated coverage across every beat we cover.