Una fotógrafa se vio obligada a cambiar su enfoque durante el confinamiento. Manuela Lorente, acostumbrada a trabajar en la ciudad, tuvo que quedarse en casa con su madre. Allí, decidió crear una historia con personajes imaginarios.

Esta narración insólita surge de las tensiones cotidianas y cuenta con cinco personajes. Se trata de una fotonovela doméstica titulada ¡Qué risa, todas lloran!. La historia sigue a estos personajes en su convivencia diaria, donde las pequeñas tensiones dan pie a una narración reconocible.

Para conocer más detalles sobre esta fotonovela y su autora, se puede consultar la información disponible en la publicación original. Allí se ofrece una visión más profunda de la obra y su contexto.