La política alemana se caracteriza por buscar consensos, lo que a veces tiene un costo. El Partido Socialdemócrata (SPD) es un ejemplo de esto, ya que su identidad política se ha ido desdibujando con el tiempo. En los sucesivos Gobiernos de coalición, el SPD ha visto cómo su perfil político se iba diluyendo.

Esto ha llevado a que el electorado se cuestione qué representa realmente el partido. Según información disponible, el SPD se encuentra en una situación crítica, con un bajo nivel de intención de voto. Para obtener más detalles sobre esta situación, se puede consultar la fuente original.