En un entorno relajado, un pequeño de dos años se encuentra fascinado por el movimiento de unas hormigas en la arena. Mientras sus padres están cerca, vigilándolo y disfrutando de un momento de ocio, el niño explora su entorno con curiosidad. La percepción del tiempo en esta situación es diferente para el niño y los adultos.

Un experto en desarrollo neurocognitivo sugiere que sus cerebros funcionan de manera muy distinta. Para obtener más información sobre este tema, se puede consultar la fuente original, que ofrece una visión más profunda sobre la ciencia detrás de esta experiencia común.