El 70% del agua dulce del planeta está en Antártida . Y, sin embargo, el continente de hielo es también el más seco: apenas caen 160 milímetros de nieve de media al año y la mayoría no se descongela nunca , por lo que toda esa agua no está disponible para nadie. Así ha sido, al menos, durante los últimos millones de años, porque ahora ha empezado a llover incluso en lo más crudo del invierno.

La subida de las temperaturas está cambiando las reglas del juego en un territorio poco acostumbrado a las novedades, donde la vida ha aprendido a sobrevivir a un ritmo lento, enfocándose en resistir en lugar de en competir. Ahora, el reloj corre en su contra.