La costa tiene una gran longitud, con muchos kilómetros de playas. Sin embargo, disfrutar de ellas puede tener un costo. En algunas zonas, el acceso al mar está controlado por empresas que ofrecen servicios por un precio.

Estos precios pueden ser elevados, superando los 30 euros diarios por algunos servicios. Se busca mejorar la situación de las playas privadas, con el objetivo de aumentar la transparencia y establecer nuevas normas. Esto se debe a que la experiencia de ir a la playa puede ser diferente en algunas áreas, donde encontrar un espacio gratuito puede ser difícil.

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