El debate sobre el trabajo sexual es un tema que depende mucho de la política dentro del feminismo. Las ideas de Andrea Dworkin y Catharine MacKinnon en 1980 sentaron las bases del feminismo radical, caracterizado por su oposición a la prostitución y la pornografía. La postura abolicionista de Dworkin la llevó a aliarse con grupos conservadores, lo que vinculó a esta corriente con dichos grupos.

Se puede encontrar más información sobre este tema y cómo se está reabriendo el debate político en ciertos países europeos en la publicación original.