Después de un terremoto de magnitud 4,8, algunas personas han pasado la noche en la calle debido al miedo a nuevas réplicas. Una familia ha instalado un campamento improvisado en un parque, con sillas de playa, una carpa de acampada y provisiones. Han dormido mal y se sienten asustados y en tensión, temiendo que cualquier ruido pueda ser el inicio de otro terremoto.

La familia ha preparado un desayuno improvisado con churros y tienen botellas de agua y bolsas de compras. El hijo de la familia ha mencionado que tuvo una crisis de ansiedad después del terremoto y que ahora se siente paralizado por el miedo a nuevas réplicas. Para obtener más información sobre esta situación, se puede consultar la publicación original.