Un festival rural ofrece una experiencia de "todo incluido" con un enfoque diferente al de los resorts costeros. En lugar de piscinas y playas, se duerme en tiendas de campaña o albergues y se come en un rancho comunal. Las actividades incluyen elaborar panderetas, aprender a bailar jotas y manejar la lana, así como clases de botánica y saberes ancestrales.

El festival también cuenta con conciertos por la noche y un ambiente fresco y familiar. Se ha celebrado una edición reciente que reunió a unas 200 personas durante una semana. Para más información sobre este evento, se puede consultar la publicación original, que proporciona detalles sobre la experiencia y el enfoque del festival.