Una catástrofe ha provocado al menos 478 muertos y ha dejado a muchas personas afectadas. La situación es especialmente delicada debido a la posibilidad de nuevas inundaciones. Toneladas de barro y sedimentos han bloqueado varios cauces, formando lagos de barrera que están siendo vigilados de cerca.

Las autoridades advierten que el peligro sigue presente, ya que más lluvias podrían hacer que estos tapones naturales cedieran, provocando nuevas inundaciones en zonas ya devastadas. Se han reportado al menos 1.535 personas afectadas, aunque se teme que el número pueda ser mayor. La situación sigue siendo monitoreada de cerca por las autoridades, que trabajan para mitigar el impacto de la catástrofe.