Durante muchos meses de 2020 y 2021, ir al supermercado o a la farmacia se convirtió en la única manera justificada para interactuar con personas fuera del hogar. La pandemia de la covid-19 obligó a una restricción de movimientos y actividades empresariales, y la restauración, como otros sectores, quedó fuera de la lista de actividades consideradas esenciales . Salvo una modalidad: la entrega a domicilio.