El problema nunca fue el fútbol, ni que los hombres lloren

El problema nunca fue el fútbol, ni que los hombres lloren
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<p>Hay un hombre que lleva años recorriendo cientos de kilómetros con su hermano para animar a su equipo cuando juega fuera de casa, que guarda recortes de periódico como si fuera un colegial y que prepara el bocadillo para su hijo, con calculada ternura, cuando le lleva a entrenar. Ese hombre, s...