Bautista Pesero era un cocinero habilidoso que en febrero de 1752 fue contratado para cocinar en un campamento de rescate. Su tarea era alimentar a los 200 hombres que trabajaban en la recuperación de un navío mercante hundido. Se le impuso un precio máximo para el menú que debía cobrar a los trabajadores.

Sin embargo, Pesero también creó un segundo establecimiento para alimentar a los curiosos que se acercaban al lugar del rescate. Se sabe que este segundo establecimiento no tenía topes de precios. La historia de Bautista Pesero y su establecimiento es escasa, pero se puede encontrar más información en fuentes especializadas.

La figura de Bautista Pesero es recordada como la del primer chiringuito playero de la historia, surgido a raíz de un naufragio.