Decenas de menores han establecido un asentamiento de chabolas y viven de manera autónoma, rechazando los centros de acogida. Estos jóvenes buscan libertad y no desean ser ingresados en centros de menores. Su estilo de vida se caracteriza por una especie de anarquía adolescente.

Se les ha descrito como un "oasis" de libertad, donde pueden vivir sin la supervisión de adultos. Aunque se les ofrece alojamiento en centros de acogida, prefieren mantener su independencia y vivir en su asentamiento de chabolas. Para obtener más información sobre esta situación, se puede consultar la fuente original, que proporciona más detalles sobre la vida de estos menores y su rechazo a los centros de acogida.