Un periodista terminó de transcribir una entrevista con el papa Francisco a altas horas de la madrugada. Según el protocolo, debía enviar la copia para su revisión antes de la publicación. Sin embargo, el periodista decidió saltarse el protocolo y pidió al papa que revisara la entrevista a la mañana siguiente.

El papa respondió con una sonrisa y dijo que sería lo que Dios quisiera. A la mañana siguiente, el monseñor italiano envió las correcciones con mal humor. El periodista se sorprendió al ver las correcciones hechas por el papa.

Se desconocen más detalles sobre el contenido de la entrevista y las correcciones realizadas por el papa Francisco. Para obtener más información, se puede consultar la fuente original.