Se ha hablado de una práctica atribuida a Rockefeller, según la cual pagaba para recibir una edición especial del periódico que solo contenía buenas noticias. Aunque esto resultó ser una leyenda urbana, la realidad es que Rockefeller contrató a un equipo de relaciones públicas para manejar la percepción pública de sus empresas petrolíferas. Este equipo trabajaba para neutralizar o atenuar las críticas que surgían en la prensa.

Se sabe que Rockefeller solía solicitar cuadernos de recortes para estar informado sobre lo que se publicaba en la prensa. Su equipo de relaciones públicas también trabajaba para evitar que cierta información negativa llegara a su conocimiento. Más detalles sobre esta práctica y su contexto están disponibles en la publicación original.