En un pueblo, una mujer ha sido la encargada de leer el pregón de las fiestas. Esto es notable porque ella pasó un largo tiempo en una celda. El sonido de la cárcel todavía la afecta.

La gente de su pueblo la recibió con aplausos cuando salió a un balcón para hablar. Ella agradeció el apoyo y dio consejos prácticos para disfrutar de las celebraciones. Se sabe que esta mujer sufrió mucho en el pasado, pero en este momento eligió no hablar de eso.

En cambio, se centró en la alegría del momento y en la compañía de sus vecinos. Para más información, se puede consultar la fuente original.