Como en una epidemia silenciosa, a falta de comercio tradicional , en muchos de los locales comerciales de las grandes ciudades se están habilitando viviendas para vecinos o para uso turístico. En cualquier caso, el fin de las tiendas de toda la vida —provocado por plataformas digitales como Amazon, la subida de los alquileres o la absorción del mercado por las grandes cadenas— hace que la ciudad luzca menos ciudad, menos tejida, más solitaria. Una ciudad sin escaparates.

Porque esas “cintas de cristal” han sido cruciales en la configuración de la urbe y han mantenido la economía en su eterno giro: la sociedad moderna se puede comprender a través de sus escaparates.