Un hombre llamado Ah Cho es llevado a la guillotina después de ser declarado culpable de un homicidio. Sin embargo, él insiste en que es inocente y que ha habido un error en la identificación. El problema surge cuando se descubre que el nombre del condenado ha sido mal escrito en la orden de ejecución.

En lugar de Ah Cho, el nombre correcto es Ah Chow. Esta historia se desarrolla en el contexto de la emigración china en un lugar lejano. Más detalles sobre este caso se pueden encontrar en un cuento de Jack London titulado El chinago, que forma parte de su libro Los mares del Sur.

La historia de Ah Cho es un ejemplo de cómo un error puede tener consecuencias graves.