La vida de personas con narcolepsia puede cambiar significativamente con un nuevo fármaco. Un paciente llamado Jordi tenía que dormir siestas obligatorias y priorizaba el sueño sobre la comida en algunos días. Su condición le hacía quedarse dormido en situaciones cotidianas, como conversaciones o al volante.

También experimentaba una pérdida repentina de tono muscular cuando sentía emociones fuertes, lo que le obligaba a evitar ciertas situaciones. Más información sobre la experiencia de Jordi y el impacto del fármaco en su vida se puede encontrar en la publicación original.